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sábado, 9 de agosto de 2014

Bridal Veil Falls- Provo Canyon, Utah

Ayer fuimos al Bridal Veil Falls con mis primos Gabriela y Gabriel. Ellos no son hermanos, ni primos entre sí, son una pareja casada hace más de 5 años. Están viviendo en Utah desde abril, pero no hemos tenido muchas oportunidades para pasear juntos. Aprovechamos la tarde de ayer para salir, y resultó ser un día muy agradable, con calor, pero no tanto.

El Velo de la Novia es uno de los primeros parques que hay en el Provo Canyon, cuando se va desde Orem (la ciudad más cercana). Para acceder al parque uno solamente tiene que fijarse en los letreros que están a la derecha del camino, y está junto a la entrada de Nuns Park. La caminata a la cascada no dura más de 15 minutos, pero esta vez tratamos de ir a la caída de agua de más arriba. Llegamos a un punto en que el camino era muy difícil y peligroso, y decidimos volver. Como estábamos cansados de literalmente escalar, volvimos al camino más fácil, y aprovechamos de refrescarnos en la cascada.

Este es el camino hacia la caída más cercana, un camino fácil de recorrer.




Esta es la vista desde la cascada:






Y esta es la vista desde el punto más alto que llegamos:







Este era el camino hasta un punto más alto de la cascada, totalmente diferente al primero, por eso no seguimos.

Volvimos a la cascada que estaba más cerca:






Fue un paseo divertido y agradable. Ojalá podamos hacer más paseos junto a los CotiGaby.

sábado, 2 de agosto de 2014

Stewart Falls, Aspen Grove - Utah

De repente el tiempo pasó, me convertí en mamá, y mi hijo ya tiene cinco meses. Muchas cosas en mi vida han cambiado desde entonces, entre ellas cómo elijo mis paseos, pero lo que no ha cambiado es mi deseo de recordarlos. Es por eso que vuelvo a escribir.

Elegimos ir a Stewart Falls, porque es un destino cerca de donde yo vivo, y es una caminata relativamente corta y fácil. Desde el estacionamiento hasta la cascada hay aproximadamente 2 millas, por lo que el paseo total tiene una distancia de 6 km y medio, ida y vuelta. Nos demoramos casi 50 minutos en llegar a las cascadas, sin embargo, el camino es tan bonito como el destino en sí.

El acceso al camino que lleva a la cascada se hace un poco después del BYU Aspen Grove Camp, lo que queda después de Sundance, en el Provo Canyon. La entrada al parque vale 6 dólares por auto, y vale por 3 días. El sendero está muy bien marcado, y es un camino muy fácil. Me sentía un poco irresponsable al llevar a un bebé tan pequeno a ese tipo de paseo, pero al ver unos 5-6 bebés de la misma edad que el mío (incluso algunos aún menores), no me sentí sola, los irresponsables somos muchos. Mi bebé pareció disfrutarlo mientras estuvo despierto. Fue un lindo paseo, en un lindo día de verano en familia.























martes, 8 de octubre de 2013

Sundance- Provo Canyon UT

Una de las lecciones que aprendí este mes, y que espero aplicar a mi vida, es desarrollar más la gratitud. A quién no le ha pasado que al entrar a la cuenta de facebook, lee miles de quejas. "Que horror, mañana es lunes"; "Estoy chata de la U"; "Tengo tantas cosas que hacer"; "Me resfrié otra vez"; uno que otro "Tengo hambre"; hay algunas que se quejan de los que se quejan (jiji) y hasta descargos contra pololos, maridos, políticos, colegios, padres, ladrones, equipos de fútbol, y principalmente contra el clima abundan. Nos quejamos cuando hace frío, cuando hace calor, cuando llueve, incluso cuando está nublado y no llueve. Todos creen que su ciudad tiene el clima más loco del planeta. Yo me quiero librar de esa parte de mí que es así.

Pasé la mayor parte del verano del hemisferio norte (donde vivo actualmente) en el invierno del hemisferio sur, volví y ya es otoño con cara de invierno. Mi reacción natural sería quejarme por perder un verano, rabia que crecería aún más si pienso que aquí el invierno (con nieve) dura la mitad del año, y yo no soy ni un poco fanática de deportes de nieve, pero cómo no agradecer por el otoño después de ir a Sundance?

Sundance es un centro de sky en Utah, y también es el nombre de un festival de cine independiente. La gente también va a Sundance a hacer mountain bike y caminatas en otras estaciones del año. Fue uno de los primeros lugares que conocí cuando llegué a Utah por primera vez, hace un poco más de un año, y este año fui otra vez. Tiene paisajes preciosos y la entrada es gratis. En el otoño subirse al teleférico vale 15 dólares por persona, y es un paseo que puede durar todo un día. Otra de las razones por las que me gusta Sundance, es porque está en el Provo Canyon, y el Presidente Monson ha contado en sus discursos historias de sus vacaciones en el Provo Canyon, y ahora ya puedo tener una imagen en mi mente del lugar.

Las últimas 3 fotos las saqué el otoño pasado más o menos en la misma fecha que las primeras fotos (de este otoño), y como pueden ver, este año nevó antes en las montañas. Además, lo colores de las hojas de los árboles estaban más vibrantes el año pasado. Este año, hubo una feria de artesanía, comida, música y paseos a caballo cuando fuimos. Sundance en otoño es un lugar muy entretenido y romántico para visitar.













Cuando veo un lugar así de lindo, me acuerdo de un himno de la Iglesia que se llama "Por la belleza terrenal".

Por la belleza terrenal,
por el cielo y su fulgor;
por la protección del mal
que nos das con tanto amor

gratitud y gran loor
te rendimos, oh Señor.

Por la noche y su paz,
por el día y su primor,
por la orbe celestial,
por el árbol y la flor

gratitud y gran loor
te rendimos, oh Señor.

Por los lazos de amor
que en familia y amistad
nos acercan hoy aquí
y a los que partieron ya

gratitud y gran loor
te  rendimos, oh Señor.

Letra: Folliott S. Pierpoint, 1835-1917. Traducción de la tercera estrofa, F. J. Pagura

Ahora entiendo el propósito del terrorismo psicológico que mi mamá me hacía cuando no me quería comer la comida. Cuando ella me decía, "Hay muchos niños en África muriendo de hambre", no era para que yo le respondiera, "Entonces mandemos esa comida que no quiero para África", sino para que yo sintiera gratitud por las oportunidades que tenía, y que por supuesto, me comiera la comida.

Como dijo una amiga, "creo que un alma agradecida es más feliz".


jueves, 22 de agosto de 2013

New York City


Buscando la manera más barata para regresar a Estados Unidos, terminé pasando 3 horas en Buenos Aires, 2 semanas en Curitiba, 5 horas en São Paulo, y 13 horas en Nueva York. Por mayor que sea el aeropuerto internacional John F. Kennedy, quedarse 13 horas allá no es un panorama muy atractivo, por lo tanto, decidí salir a conocer la ciudad. Muchos me preguntaban, "Qué estás haciendo en Nueva York?", y mi respuesta sincera era, "Haciendo hora".

Dejé todo mi equipaje de mano dentro de mi maleta grande, y salí sólo con mi cartera con mis documentos. Después de esa excelente idea, vino una pésima, no cambiarme los zapatos por otros más cómodos para todo lo que caminé. 

Dentro del aeropuerto compré la tarjeta del metro y me dieron un mapa. Para salir del aeropuerto tomé el AirTrain, llegué a la estación Jamaica, y desde esa estación tomé la línea E del metro de Nueva York. Mi primera parada fue World Trade Center, después fue la calle 59 Columbus Circle, luego tomé el metro otra vez para ir a Times Square, para finalmente volver al aeropuerto. Todos los recorridos intermedios los hice caminando, y caminé mucho.

En la primera parada pasé cerca del memorial del 11 de septiembre, pero no entré, porque había una fila enorme, y yo no tenía mucho tiempo para esperar. Caminé en dirección al Río Hudson, y desde allá pude ver la estatua de la Libertad al otro lado del río. Me gustó mucho esa parte de la ciudad, porque tiene una infraestructura compatible con la vida deportiva, amplias ciclovías, y espacios para caminar y trotar. 
Caminé por las calles cercanas más importantes, y a la hora de almorzar, no queriendo arriesgar, decidí ir por un sabor conocido, y comí en el Mc Donald's.






Tomé la línea A del metro en dirección Uptown, y me bajé en 59 St. Esa es la esquina de las calles West Central Park y South Central Park, y  cerca del Columbus Circle. La mayor parte de las calles tienen números, y el Central Park es mucho mayor de lo que yo imaginaba, va desde la calle 59 hasta la 110. Por supuesto, no recorrí ni la mitad del parque, porque a esa altura ya estaba cansada. Pero por lo que ví, es un parque hermoso y, a diferencia de lo que yo pensaba, parece ser un lugar bastante seguro, porque van muchas familias a pasear allá. 





Quería encontrar el templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de Manhattan. Busqué en el mapa de mi celular, y me di cuenta que estaba sólo a algunas cuadras de distancia, en la intersección de West 65th Street, Broadway y Columbus Avenue. Entré solamente al centro de reuniones de la Iglesia que está en el 3er piso del edificio, pero vi también que en el primer piso hay una sala de Historia Familiar y, de hecho, hay un cartelito afuera para invitar a la gente a conocer más sobre sus antepasados.


Caminé más, y vi muchas iglesias antiguas, de diferentes religiones. 


Seguí caminando y llegué al Museo de Historia Natural, y me pareció todo muy bien organizado, limpio, y claro de entender, sin embargo, creo que con la gran cantidad de niños que visita el museo, debería haber más muestras interactivas, porque los niños sólo se importaban por ver las osamentas de dinosaurios y algunos animales, sin importarse por leer ni aprender nada.

 




Finalmente, tomé el metro otra vez en dirección Downtown, y me bajé en Times Square, lejos la parte más nuevayorquina de Nueva York, pero lo disfruté poco, porque sólo podía pensar en mis zapatillas cómodas que estaban dentro de la maleta en alguna parte del aeropuerto.